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De la promesa al caos: vecinos de Lagos de Canning 1 denuncian vivir un infierno puertas adentro

Lo que debía ser un refugio de calma, seguridad y bienestar familiar se transformó, según denuncian sus habitantes, en un escenario de abandono, irregularidades y deterioro constante. Más de 30 vecinos reclaman respuestas urgentes frente a una situación que empeora día a día.

La imagen ideal de un barrio privado suele ser inequívoca: césped prolijo, calles limpias, niños jugando, seguridad permanente y un entorno pensado para disfrutar en paz. Sin embargo, los vecinos de Lagos de Canning 1 describen una realidad opuesta. Lo que comenzó como una inversión para elevar la calidad de vida terminó transformándose en un motivo de preocupación diaria y estrés permanente.

Tras recibir denuncias en nuestro portal sobre múltiples irregularidades dentro del barrio, Canning Global se contactó con residentes que, con preocupación creciente, describen un panorama crítico. La sensación compartida es que el barrio pasó de ser una de las joyas urbanísticas de Canning a convertirse en un territorio descuidado, con falencias estructurales y un nivel de mantenimiento que no condice con el valor de sus expensas.

Material brindado por vecinos del barrio

Una de las primeras vecinas en habitar Lagos de Canning 1 cuenta que desde el inicio los compromisos básicos no fueron cumplidos. “Somos de la primera camada de vecinos. De base no cumplieron con lo básico: cloacas, luz, agua potable y gas. Tuvimos que reunirnos varias veces, incluso poner más dinero para que las obras avancen, pero todavía hay cosas que ni siquiera se terminaron”, relata.

El proyecto original prometía una urbanización moderna, rodeada de naturaleza y con servicios completos. Esa propuesta sedujo especialmente a las familias nuevas que llegaron al barrio buscando tranquilidad y una vida distinta al ritmo sofocante de la ciudad. Uno de esos vecinos, que destinó todos sus ahorros a la compra de una casa, asegura que la ilusión duró poco. “Invertí porque la propuesta era muy linda, pero todo quedó en una idea. La realidad empeoró rápidamente”, afirma.

Material brindado por vecinos del barrio

El reclamo también apunta al destino de las expensas, cuyo alto valor no parece reflejarse en los servicios prestados. Vecinos aseguran que el mantenimiento es prácticamente inexistente. Terrenos con pastos altos, basura acumulada en la entrada del barrio porque no existe recolección interna adecuada, iluminación insuficiente en las calles internas y un servicio de limpieza que califican como deficiente. A esto se suma un nivel de deterioro que aumenta semana tras semana.

Las calles inundadas representan otro de los problemas centrales y no solo desde lo urbano. En un contexto en el que el dengue crece año tras año en el AMBA, la presencia de agua estancada multiplica el riesgo sanitario. Los propios vecinos advierten que estas condiciones favorecen la proliferación de mosquitos y convierten al barrio en un posible foco de contagio. La preocupación ya no es solo por la calidad de vida, sino por la salud de las familias que allí residen.

Material brindado por vecinos del barrio

A la falta de gas natural, las obras inconclusas y las construcciones abandonadas se suma un paisaje urbano que luce cada vez más deteriorado. Zonas oscuras por ausencia de luminarias, calles anegadas luego de cualquier lluvia y un estado general que contradice de manera evidente la imagen que se promocionó en su momento para atraer compradores.

Barrio sin iluminación en el interior del mismo

Un número importante de vecinos se organizaron y presentaron un reclamo formal mediante una carta documento dirigida a los administradores del barrio. A pesar de ese paso y de múltiples pedidos directos realizados en distintas oportunidades, aún no recibieron una respuesta concreta. Ante la presión vecinal, la administración anunció la realización de una asamblea general para abordar los puntos señalados y brindar explicaciones. Sin embargo, mientras aguardan medidas efectivas, el malestar crece y el barrio continúa en un estado que muchos califican como alarmante.

Las familias que habitan el barrio coinciden en algo. La vida cotidiana dista completamente de la tranquilidad, la seguridad y la organización que se les prometió al momento de comprar. Y ahora, con el riesgo sanitario que implica la presencia de zonas inundadas y posibles focos de dengue, el problema dejó de ser solo urbanístico. Se trata de una emergencia que exige respuestas claras y soluciones efectivas.

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