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La comunidad celebra Janucá con el encendido del gran candelabro en Palermo

La comunidad judía de Buenos Aires vivió una noche de luz, cultura y tradición con el tradicional encendido del candelabro gigante en la Plaza República Oriental del Uruguay, en Palermo, en el marco de Janucá, la llamada Fiesta de las Luminarias.

El acto, organizado por Jabad Argentina, reunió a familias, autoridades y vecinos en una celebración que simboliza esperanza y unidad en una ciudad cosmopolita como Buenos Aires. 

El titular de Jabad Argentina, Tzvi Grunblatt; el embajador de Israel en Argentina, Eyal Sela; y el rabino de la comunidad de Puerto Madero, Jaim Oirechman

Janucá es una festividad de ocho días que conmemora el milagro del aceite en el Templo de Jerusalén hace más de dos mil años, cuando una pequeña cantidad de aceite ritualmente puro, sólo suficiente para iluminar un día ardió por ocho jornadas consecutivas, según la tradición judía. 

El evento central comenzó al caer la tarde, cuando cientos de personas se congregaron alrededor de la enorme januquiá, el candelabro de nueve brazos tradicional de Janucá, para asistir al encendido ceremonial de las velas que representan cada una de las noches de la festividad. 

La celebración incorporó además del acto principal, actividades familiares como música en vivo, talleres creativos, juegos para niños y puestos gastronómicos, pensado para acercar la tradición y la cultura judía a toda la comunidad porteña, sin distinción. 

La festividad de Janucá también conocida como la “fiesta de las luces” simboliza mucho más que el simple encendido de velas: es un momento que invita a reflexionar sobre la resiliencia, la fe y la perseverancia frente a la adversidad. Cada noche se agrega una nueva llama a la januquiá, recordando la progresión del milagro que inspiró esta tradición milenaria. 

Según la tradición, también representa la reafirmación de la identidad cultural y espiritual del pueblo judío tras un período de opresión y prohibición de sus prácticas religiosas, hechos que dieron origen a la conmemoración. 

La ceremonia en Palermo se transformó en un punto de encuentro para vecinos, representantes religiosos y líderes comunitarios, fortaleciendo lazos intergeneracionales y promoviendo el diálogo entre distintas expresiones culturales. La entrada fue libre y gratuita, con la idea de invitar a todos a ser parte activa de la fiesta. 

Más allá del ritual principal, la velada reflejó un espíritu de alegría y de transmisión de valores: la celebración de Janucá no solo recuerda un episodio histórico de luz en tiempos de oscuridad, sino que también promueve mensajes de esperanza, unidad y convivencia en un contexto social diverso.

La tradición de encender la menorá durante Janucá perdura en hogares y espacios públicos de todo el mundo, con familias y comunidades que se reúnen cada noche para compartir este rito que ya forma parte del calendario festivo global. 

Para muchas personas que asistieron al acto en Palermo, la jornada fue una oportunidad para revivir una práctica ancestral en un contexto moderno, donde la luz se transforma en símbolo de continuidad, identidad y memoria colectiva.

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