Cargando cotizaciones...

Cargando cotizaciones...

Reclamos por fotomultas en barrios del corredor Canning–San Vicente

Residentes del corredor Canning–San Vicente expresan dudas sobre el sistema de fotomultas internas en barrios privados. Reclaman transparencia sobre el funcionamiento de las cámaras, coherencia con los reglamentos y mayor criterio al sancionar a invitados.

Reclamos por el funcionamiento de las cámaras

En distintos barrios privados del corredor Canning–San Vicente, vecinos comenzaron a pedir explicaciones sobre las fotomultas por exceso de velocidad dentro de los barrios.

El malestar no pasa solo por el monto de las sanciones, sino por cómo se mide la velocidad y quién controla las cámaras. Varios residentes señalan que las fotos que acompañan las multas no muestran datos de homologación ni de calibración, y se preguntan si el sistema cumple con las exigencias legales vigentes.

“Si las cámaras no están homologadas ni calibradas como corresponde, se estaría excediendo lo que marca la ley”, plantean.

Un Club De Campo de San Vicente, en el centro de las quejas

Cartelera interna del Club De Campo El Lauquen

En el Club De Campo El Lauquen, varios propietarios reportan que la gran mayoría de las multas llegan con la misma velocidad consignada: 26 km/h.

Lo que les resulta extraño es que tanto vecinos como invitados aseguran no haber superado los 20 km/h al circular por las calles internas. Esa combinación —muchas multas con el mismo valor y una percepción de manejo prudente— disparó los pedidos formales de revisión del sistema.

Reglamentos, cartelería y pedido de tolerancia

Un agregado a esta problemática, en algunos casos, es que en los estatutos internos la velocidad máxima permitida es de 30 km/h y la cartelería interna indica una maxima de 20 km/h. Muchos vecinos reclaman que se respete el estatuto y denuncian que cualquier cambio del mismo debería aprobarse en una Asamblea donde participen el 99% de los socios. 

El reclamo entre los distintos countries de la zona es similar: piden reglas claras y una tolerancia lógica, sobre todo cuando se trata de velocidades mínimas o de invitados que desconocen en detalle la normativa interna. Tambien debemos destacar que los residentes insisten en que la prioridad sigue siendo circular despacio y cuidar a los chicos, pero dentro de un esquema de sanciones que consideren justo, claro y confiable para todos.

Varios vecinos cuestionan también que muchas multas se aplican directamente a visitas, con montos que, según relatan, pueden rondar los $240.000, lo que genera un impacto fuerte en la economía familiar.

¿Quién controla y bajo qué marco?

Una de las preguntas que más se repite en los grupos vecinales es quién controla las cámaras que emiten las fotomultas dentro de los barrios privados y bajo qué marco regulatorio funcionan.

Sin información visible de homologación y calibración, ni precisiones claras sobre el organismo que fiscaliza el sistema, muchos residentes consideran que la validez de las infracciones queda en duda.

Compartir

Suscribirse

Popular

Más como esto
Related

Canning Global presenta «Marca Canning», su nueva sección editorial

Una nueva forma de informar En Canning Global creemos que...

EL CORREDOR VERDE, EL NUEVO BOTÍN POLÍTICO DEL SUR DEL CONURBANO

2027: la guerra silenciosa por el poder ya está...

Messi a los 39: lo que la ciencia explica y el fútbol no termina de creer

Tres goles ante Argelia en el debut mundialista. A...
Lázzari
Lázzari
Lázzari
Lázzari