Cargando cotizaciones...

Cargando cotizaciones...

CANNING VS NORDELTA: EL DEBATE QUE DIVIDE

«Una copia mala para Nordelta, buena para Canning». Lo dijo un desarrollador inmobiliario de zona norte. Y sin querer, abrió uno de los debates más interesantes del mercado inmobiliario argentino.

Canning vs Nordelta. El debate existe hace años, en charlas de obra, en grupos de WhatsApp, en reuniones de inversores y ahora, cada vez más, en las redes sociales. ¿Es Canning el Nordelta del sur? ¿O son dos cosas completamente distintas que no tienen nada que ver?

La discusión tomó estado público hace unos días cuando Mariano Forastieri, desarrollador inmobiliario de Forastieri Propiedades con operaciones en zona norte, opinó sin filtro sobre el corredor sur: «Canning queda muy lejos, muy lejos. Lo único que lo salva son los jugadores de fútbol. Vi chanchos, animales… hace poco aparecieron un puma y un zorro».

Y ahí, sin quererlo, Forastieri dijo más de lo que creyó.

Dijo que Canning tiene fauna nativa. Que tiene verde real. Que tiene un ecosistema vivo que ninguna desarrolladora pudo — ni podrá — replicar en un folleto. Y que queda a unos 35 minutos de Capital Federal y a pocos minutos del Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Ese último dato, curiosamente, no lo mencionó.

Tenía razón en todo. Y se equivocó en todo al mismo tiempo.

EL CONTEXTO QUE FORASTIERI NO MENCIONÓ

Canning queda a unos 35 minutos de Capital Federal. Y a pocos minutos del Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Ese detalle — que un desarrollador de zona norte prefirió omitir — no es menor. Es, para miles de familias y profesionales que viajan, un factor determinante.

Zona norte, con todo su desarrollo y su infraestructura, no tiene ese dato. Pilar está a más de 50 kilómetros de Capital. Nordelta, en Tigre, también depende de la Panamericana y sus colapsos diarios. Pero sigamos con los animales, porque ahí está la parte más reveladora del argumento.

UN PUMA, UN ZORRO Y UN CHANCHO

Sí. En Canning aparecen animales. Pumas, zorros, chanchos. Fauna nativa que convive con un territorio que creció sin destruir todo lo que encontró a su paso.

Lo que para algunos puede verse como una desventaja, para quienes eligieron vivir acá es exactamente lo contrario. Es la prueba de que el verde de Canning no es decorativo. No es el césped prolijo de un country diseñado por un arquitecto paisajista. Es un ecosistema vivo, con historia, con biodiversidad real.

Nordelta, en cambio, fue construida sobre humedales. Según cuestionamientos realizados por investigadores, ambientalistas y vecinos de Tigre, los terraplenes que protegen a sus residentes de las inundaciones concentrarían el agua en los barrios vecinos, y el curso de arroyos habría sido modificado para mejorar la rentabilidad de los lotes. El resultado es impresionante visualmente — y ambientalmente debatido desde hace décadas.

El verde de Nordelta es hermoso. El de Canning es auténtico. No es lo mismo.

DOS MODELOS, DOS ORÍGENES

Nordelta no creció. Fue construida. Concebida en los 90 como una ciudad privada para el segmento ABC1, diseñada desde cero sobre 1.600 hectáreas en Tigre. Infraestructura garantizada, control total del entorno, todo adentro, todo planificado. Casas desde 300.000 dólares, mansiones sobre el agua que superan los 6 millones. Un modelo donde todos los servicios, la seguridad y la vida cotidiana ocurren dentro del perímetro privado — un entorno diseñado para que el afuera no interfiera.

La relación con los barrios linderos de Tigre ha sido históricamente compleja, según registran investigaciones académicas sobre el impacto del emprendimiento. La construcción sobre humedales, la modificación de cursos de agua y la concentración de recursos dentro del perímetro privado generaron tensiones que todavía se debaten.

Canning no fue diseñado. Creció. Hace 25 años tenía 8.000 habitantes. Se estima que el corredor supera ampliamente los 80.000 habitantes y continúa creciendo, principalmente familias de clase media y media alta que no vinieron porque una desarrolladora les vendió una promesa cerrada, sino porque encontraron algo que difícilmente se fabrica: pertenencia.

El perfil de quien llega lo dice todo. No es el ABC1 en busca de la mansión sobre el agua. Es la familia joven que busca su primer hogar permanente. El profesional que trasladó su estudio al sur y no volvió más a Capital. El que prioriza que sus hijos crezcan en la calle, que haya un club cerca, que el vecino se llame por el nombre.

Uno de los polos inmobiliarios más dinámicos del país — sin haber perdido todavía la escala humana que lo define.

DOS CONTRATOS SOCIALES

En el fondo, Nordelta y Canning proponen dos contratos sociales distintos.

Nordelta ofrece un modelo donde todos los servicios ocurren adentro: colegios, salud, comercio, deporte. Todo dentro del perímetro, todo planificado, todo garantizado. Para quienes valoran esa certeza y pueden pagarlo, es una propuesta coherente y poderosa.

Canning propone otra cosa. Acá hay verde, hay seguridad, hay comunidad — y también hay problemas, infraestructura que corre de atrás, planificación que llegó tarde. Pero la gente se queda igual. Porque lo que ofrece no se consigue en otro lado al mismo precio y con la misma cercanía a la ciudad. Y porque la identidad de este lugar no la construyó ninguna desarrolladora: la construyeron sus vecinos.

Eso tiene un valor que no figura en ninguna tasación.

¿UNA COPIA MALA?

Volvamos a Forastieri. Él vende en zona norte. Tiene todo el derecho de defender su producto. Pero cuando un desarrollador que no opera en el corredor sur opina sobre Canning, conviene tener en cuenta desde dónde habla.

Canning no es una copia de Nordelta. Nunca quiso serlo. Su valor está exactamente en eso: en haber crecido sin un dueño, sin un plan maestro, sin nadie que decida qué entra y qué no. En ser un territorio que se fue haciendo solo, con todo lo que eso implica de imperfecto y de real.

Si para alguien eso es una copia mala, bienvenido el debate. Porque los vecinos que eligieron vivir acá — con los pumas, los zorros y los chanchos incluidos — claramente no están de acuerdo.

Y el mercado, que no miente, tampoco.

#Canning #Nordelta #EstebanEcheverría #CalidadDeVida #CrecimientoUrbano #CanningGlobal #Ezeiza

Artículo anterior

Compartir

Suscribirse

Popular

Más como esto
Related

Canning brilló en Miami.

Antes del viaje enfrentaron a Boca en Ezeiza. En...

EL MUNDIAL YA SE JUEGA EN CANNING

Todavía no empezó el torneo, pero el canje de...

Canning creció. Las calles, no.

Sargento Cabral sigue sin vereda continua. La Ruta 58...
Lázzari
Lázzari
Lázzari
Lázzari